Se trata de que todos logren tener un conjunto de valores-actitudes, procedimientos-habilidades y conceptos básicos, y que puedan ejercitarlos en las situaciones que se dan en la clase (aula) durante los 9 meses del curso.
Algunos serán receptivos a mis orientaciones, a mis enseñanzas, mejorarán sus producciones, perseverarán; algunos con constancia, otros con altibajos; algunos tendrán la confianza como para echar mano a sus propios saberes, habilidades y opiniones; algunos arriesgarán y se expresarán con sus propias palabras, y acertarán y se equivocarán, y trabajarán con sus errores sin maldecirlos ni ocultarlos con vergüenza.
Y otros no podrán sintonizar mi lenguaje, no confiarán en mis intenciones, no se animarán a intentarlo.
Y entre estos 2 extremos hay un variadísimo y heterogéneo abanico de personas únicas en momentos únicos de sus existencias. Y uno pretende tocar fibras y alentar espíritus y sacar lo mejor de cada uno.
Esto mismo se podría dar en un grupo de edades parecidas o diferentes, que se reunen todas las tardes o todos los fines de semana con un educador que los contiene, les pone límites con suavidad y firmeza, les enseña valores, los ayuda a forjar un proyecto de vida, los escucha y los comprende, les da participación en algunas decisiones, organizan salidas y actividades, o simpremente conversan sobre lo que le pasó a cada uno ese día o esa semana.
Eso mismo se podría dar en un curso de enseñanza media donde hay un programa para adaptar y llevar a cabo, donde hay una serie de reglas que cumplir, donde hay conductas aceptables y optras inaceptables, donde hay un tiempo para permanecer en ese salón y hacer ciertas tareas, y una obligación de cumplirlas y entregarlas, donde hay una necesidad de aprender ciertas cosas que pautan los adultos (necesidad impuesta como lo es respirar o alimentarse).
Pero hay una diferencia muy marcada: en el curso hay que aprobarlo demostrando una suficiente cantidad y calidad de cosas: tareas, rendimiento, asistencias, buena conducta, conceptos, esfuerzo, buena actitud, responsabilidad.
En ambos casos todos aprenderan algo: un algo que está entre el casi nada y el mucho. Pero en el segundo caso, el encargado del curso deberá evaluar y acreditar si se ejercitó suficiente o no. Deberá calibrar su vara, tratando de hacer justicia entre personas y situaciones de vida únicas.
Todos tienen el mismo derecho de aprender lo más posible lo que el educador y las oportunidades de aprendizaje que promueve tienen para ofrecer, la mejor calidad posible. Y un mismo curso.
Al mismo tiempo, cada persona es diferente y tien un prisma diferente para tamizar e integrar las experiencias de aprendizaje. Al mismo tiempo diversidad y unidad; individualidad e igualdad. Esto es posible en la naturaleza, en la sociedad y también en las aulas. Es posible si se plantea como un fin ético; exige una construcción, una atención.
Entonces, la pregunta del título puede plantear una dicotomía falsa. Todos deben aprender sobre lo mismo y aprenderán algo, pero debe ser algo suficiente.
Hay 9 meses para intentarlo, para que el balance y el proceso sean positivos.
Entonces

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